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Es un grupo
de músicos y bailarinas profesionales con alma de niños. Adultos
regresando a la infancia, para encontrar lo mejor de nosotros mismos:
la capacidad de asombro, la alegría, la pureza y la solidaridad. La
música y la poesía son los puentes que utilizan para acercarnos a su
mundo. Las viejas historias y leyendas afrocaribeñas hablan de unos
pequeños seres mitad magia y mitad sueño llamados güijes. De todos los
güijes que existen, el más bullanguero y alegre es Bándula, el güije
del ritmo, el relajo y la pachanga.
Dicen los viejos que cuando algún niño está triste, Bándula se acerca
para soplarle en la oreja, morderle la nariz o pelliscarle su tumbao
más bullanguero y curarlo de la tristeza. La riqueza inmensa de
Latinoamérica, dónde se mezclan la influencias indígena, africana,
española y la portuguesa, es el campo fértil y el agua donde navegan.
Sus canciones, sus bailes, su vestuario y sus disfraces, se nutren de
esa riqueza.
Bándula ha llevado su música y sus bailes a muchos estados de la
República Mexicana, también han participado en eventos y festivales en
Colombia, Brasil, y en los Estados Unidos. Un lugar especial en su
historia, es la participación del grupo en el Chicago Children´s World
Festival del Proyecto HACE -Arte y Cultura en la Educación- con
impactantes presentaciones en el Museo del Niño, en Festival del Día
del Niño, y en algunas públicas de Chicago.
‘Nunca dejemos de ser niños, es el primer impulso, el verdadero, el
que nos acompañará siempre’. |
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