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Pablo
Milanés nació en la ciudad de Bayamo, en la zona oriental de la
República de Cuba, el 24 de febrero de 1943. Rodeado de diversas
influencias en especial de una corriente llamada filin, un estilo
musical que se inició en Cuba en la década de los 40 y que implicaba
una nueva manera de afrontar la canción, donde el sentimiento definía
una interpretación influenciada por las corrientes norteamericanas de
la canción romántica y del jazz. Con el acompañamiento de su guitarra,
los viejos trovadores, establecían la mejor de las comunicaciones con
el público.
Pablo, desde sus inicios, se ve marcadamente influenciado por el
carácter de este tipo de música.
Como intérprete, más tarde también se incorporó al cuarteto Los
Bucaneros, en el que se montaron algunas de sus primeras obras. El
trabajo en cuarteto le interesaba y gustaba, pero, en la medida que su
vida artística se intensificó y diversificó, Pablo fue probando suerte
como solista, y supo, años más tarde, que al final debía tomar su
propio camino y sus propios derroteros.
El trabajo de Pablo no se limitó sólo a producir y grabar su propia
obra, Milanés llevó al acetato la obra de Nicolás Guillén, el Poeta
Nacional de Cuba. También interpretó las canciones de Marta Valdés, en
estilo filin, como homenaje a la compositora cubana.
Como intérprete realiza otros importantes discos, donde, en deuda con
sus orígenes, realza la obra de los clásicos trovadores cubanos, en
una serie de discos: años I, II y III. Verdaderas obras de arte cada
uno de ellos. En su interpretación de la trova, recurre a los viejos
protagonistas, músicos un poco olvidados, como Luis Peña El Albino,
Cotán y como Francisco Repilado, Compay Segundo. |
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